
El grafeno se promociona como el gran sustituto del silicio en el mundo tecnológico, ya que este material ya está llegando a sus límites. Con la necesidad cada vez más latente de dispositivos más pequeños, la imposibilidad de crear transistores por debajo de los 14 nanómetros utilizando silicio puede ser un freno a la evolución tecnológica.
Poco a poco, sin embargo, el grafeno está emergiendo como una solución viable. La novedad de la época llega de la mano de la Universidad de California, en Estados Unidos, donde un grupo de investigadores logró sortear una limitación en el uso del grafeno en la composición de transistores.
El gran problema de este material era la falta de características semiconductoras. Esto se debe a que no tiene el llamado «banda prohibida» (o brecha de banda, en el término inglés), que es la cantidad de energía necesaria para que el material deje de ser aislante y se convierta en semiconductor. Aquí es donde entra en juego el estudio de la Universidad de California.
Distribución de la brecha de banda
El equipo dirigido por el profesor Guanxiong Liu ha logrado desarrollar un transistor de grafeno que simplemente elimina la necesidad de un brecha de banda. En resumen, lo que los científicos se dieron cuenta fue que un aumento en la corriente que fluye hacia una pieza de grafeno reduciría el voltaje del circuito.
Esta reducción se llama resistencia diferencial negativa y se puede usar para crear una especie de transistor invertido llamado lógica. Este dispositivo, según el equipo de la Universidad de California, podría funcionar de manera más eficiente en una variedad de tareas, así como trabajar a una velocidad increíblemente más rápida que las tareas actuales.
El siguiente paso es poder crear un circuito completo con estos transistores invertidos. La espera es de al menos 10 años antes de que se introduzca una tecnología no basada en silicio a escala comercial.