
El experto en acústica arqueológica Steven Waller dice que la percepción del sonido inspiró la construcción de Stonehenge, uno de los monumentos más misteriosos de todos los tiempos. El fenómeno, llamado interferencia acústica, actuaría como una visión de otro mundo para los antiguos, dice.
La interferencia acústica ocurre cuando dos sonidos tocan la misma nota al mismo tiempo en el mismo lugar. Cuando alguien pasa, las ondas rebotan y el sonido se vuelve medio en lugar de amplificarse. La persona en el medio tiene una percepción diferente de lo que le rodea, algo que puede convertirse en una imagen.
Para ilustrar el proceso, Waller envió voluntarios, con los ojos vendados, a experimentar la misma ilusión (esta vez creada por dos gaiteros). Después de estar expuestos al lugar y al sonido, los participantes se quitaron las vendas de los ojos y dibujaron lo que pensaban que había entre ellos y el sonido (de hecho, solo había vacío).
Los resultados fueron diseños muy similares a lo que conocemos hoy como Stonehenge, los bloques de piedra ahuecados y dispuestos en círculos.
Según el experto, la experiencia 5.000 años antes fue considerada mágica o sobrenatural, por lo que fue una motivación para recrear la estructura «escuchada», una visión desde otro lugar. Según los mitos, el sonido que resonó fue la respuesta dada por los espíritus, explica Waller.