Un fenómeno astrofísico que ha desconcertado a los científicos y aficionados al espacio durante más de una década se ha vuelto aún más interesante: un equipo de investigadores de la Universidad McGill en Canadá dice que las ráfagas de radio rápidas desde el espacio (FRB) encontradas recientemente incluyen ondas de radio en frecuencias inferiores a nunca antes detectado. El descubrimiento intrigó a la comunidad científica y planteó nuevas preguntas sobre el origen y la procedencia de estos pitidos.
¿Qué son las ráfagas rápidas de radio?
Las ráfagas de radio rápidas (FRB) son pulsos de radio transitorios de alta energía desde el espacio que se han detectado aquí en la Tierra desde 2007. áreas del universo, ubicadas a miles de millones de años luz de la Tierra. Algunas de estas señales se repiten y otras solo se han detectado una vez. La fuerza generada en la fuente de estas señales es impresionante: en solo un milisegundo, una sola explosión libera más energía de la que emite nuestro Sol en 80 años.
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Desde su descubrimiento, los científicos se han estado preguntando qué podría generar destellos de ondas de radio tan intensos fuera de nuestra galaxia, pero aún se sabe poco. Las señales pueden ser transmisiones extraterrestres o estrellas en explosión: es un verdadero misterio. En la búsqueda de respuestas, se construyó en Canadá un telescopio capaz de captar este tipo de fenómenos: el CARILLÓN – Experimento canadiense de mapeo de la intensidad del hidrógeno, en funcionamiento desde 2017.
Pero si el mapeo de estos fenómenos se ha ampliado, el campo de posibilidades de lo que son los FRB sigue abierto. Los científicos quieren saber más sobre las repeticiones, la duración de las ráfagas rápidas de radio y las respuestas a otras preguntas. Entre ellos, un problema muy relevante es la frecuencia de las ondas de radio detectadas aquí en la Tierra.
Frecuencias más bajas que nunca
Investigadores de la Universidad McGill, en asociación con miembros del equipo de científicos del Observatorio CHIME, observaron que los FRB capturados recientemente por el telescopio canadiense contienen ondas de radio a frecuencias más bajas que nunca. Este descubrimiento redibuja los límites de la astrofísica teórica en la búsqueda del origen de estas ondas y, en consecuencia, de ciertos secretos del universo.
“Detectamos ráfagas de radio rápidas de hasta 110 MHz, mientras que anteriormente solo encontrábamos ráfagas de hasta 300 MHz”, explica Ziggy Pleunis, PhD en el Departamento de Física de la Universidad McGill y jefe de investigación publicado recientemente. «Estos datos indican que la región alrededor de las ráfagas debe pasar emisiones de baja frecuencia, mientras que algunas teorías sugieren que todas estas emisiones serían absorbidas al mismo tiempo y nunca podrían detectarse», explica Pleunis.
El estudio se centró en una fuente de ráfagas de radio rápidas detectadas por primera vez en 2018 por el telescopio CHIME. Denominada FRB 20180916B, la onda de radio del espacio ha llamado la atención de la comunidad científica debido a su proximidad a la Tierra, en el borde de nuestra galaxia, además del hecho de que emite ráfagas a intervalos regulares.
La Unión hace la fuerza
Luego, el equipo de investigación combinó las capacidades del observatorio CHIME con las de otro telescopio, el Low Frequency Array – LOFAR, en los Países Bajos. El esfuerzo conjunto no solo permitió la detección de ráfagas de radio rápidas a frecuencias más bajas, sino que también reveló un retraso constante de aproximadamente tres días entre las frecuencias más altas captadas por CHIME y las más bajas encontradas por LOFAR.
«Este retraso sistemático excluye las explicaciones de la actividad periódica de las ráfagas que no permiten la dependencia de la frecuencia», agrega el coautor del estudio, Daniele Michilli, también investigador postdoctoral en el Departamento de Física de la Universidad McGill. Los hallazgos del grupo de científicos nos acercan un paso más al descubrimiento del origen de señales de sonido intrigantes y una mejor comprensión del universo.