En la imaginación de los niños, los padres son siempre héroes, capaces de realizar las mayores hazañas de la humanidad cuando expulsan monstruos de debajo de nuestras camas. Pero, ¿alguna vez has imaginado tener padres ganadores del Premio Nobel?
Irene Joliot Curie es la hija mayor de Pierre Curie (1859-1906) y Marie Sklodowska-Curie (1867-1934), quienes ganaron no un premio sino dos premios Nobel en diferentes campos.
Se otorgaron premios en el campo de la física y la química, en 1903, por el trabajo sobre la radiactividad y, en 1911, por el descubrimiento de los elementos Radio y Polonio, el último de los cuales Marie recibió solo.
Irene siguió los pasos de sus padres y, en colaboración con su marido, revolucionó la ciencia con el descubrimiento de la radiactividad artificial!

la historia de irene
Irène es la hija mayor de los científicos Pierre y Marie Curie, y nació en París el 12 de septiembre de 1897.
Su educación fue privilegiada ya que la madre, en sociedad con colegas del campo científico, montó una cooperativa para que los niños pudieran tener una educación de calidad.
Irène pasa por el Collège Sévigné y comienza sus estudios en la Universidad de París, pero debido a la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), sus estudios se ven interrumpidos.
Durante este período se unió a su madre y juntas trabajaron en hospitales de campaña, capacitando y ayudando a médicos y enfermeras a utilizar las máquinas de rayos X recién creadas.
Después de la guerra, Irène fue a ayudar a su madre al Instituto Radium de la Universidad de París, ahora Institut Curie.
En 1925 presentó su tesis doctoral sobre los rayos alfa del elemento polonio.

Asociación para la vida y para el Nobel
Fue mientras trabajaba en el laboratorio de su madre que Irène conoció a su esposo Frédéric Joliot, ingeniero químico.
Juntos, realizaron varios estudios sobre elementos radiactivos, y se dieron cuenta por primera vez transmutar un elementoreproducir artificialmente la radiactividad.
En aquella época, los elementos radiactivos se extraían de fuentes naturales, en un proceso largo y muy costoso.
Con los avances en la medicina y el uso de tecnologías como los rayos X, era imperativo encontrar una manera de hacer que estos artículos fueran más baratos y estuvieran más disponibles.
Gracias a los experimentos de la pareja se pudo producir artificialmente más materia prima, lo que permitió nuevos avances en el campo de la medicina.

La artificialidad y el Premio Nobel
El notorio experimento, que recibió el Premio Nobel de Química en 1935, se basó en el bombardeo de elementos no radiactivos con partículas alfa.
Con este estímulo se produjo un cambio en los átomos del elemento, que siguió emitiendo partículas incluso después de finalizada la exposición.
La reacción de las partículas a la exposición dio lugar a isótopos radiactivos más inestables y con una vida media más corta, pero por primera vez se observó radiactividad producida artificialmente.

El trabajo recibió el título de «Producción artificial de elementos radiactivos: evidencia química de la transmutación de elementos».
Actualmente sabemos que cualquier artículo, ya sea ropa, equipo o agua, cuando se expone durante largos períodos de tiempo a fuentes de radiación también comienza a emitir radiación.
Pero no fue hasta 1934 que por primera vez una persona pudo ver realmente la ocurrencia del fenómeno.
Gracias a este descubrimiento, la medicina ha adquirido nuevas herramientas para estudiar y comprender los fenómenos fisiológicos. Por primera vez, también fue posible observar cómo la glándula tiroides absorbía el yodo.
Pero más allá del campo de la medicina, la física nuclear también ha ganado terreno. Inspirándose en el trabajo de Joliot-Curie, Enrico Fermi bombardeó uranio con partículas de neutrones. Era el inicio para la creación de la bomba atómica.

más allá de la ciencia
Irene fue también una importante activista política, teniendo siempre presente la importancia del desarrollo científico.
Fue uno de los precursores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia en 1936, y afiliado al Partido Socialista, mantuvo un grupo de vigilancia contra las actividades fascistas en el campo científico.
Irène también fue muy activa en la causa de la mujer, siendo miembro del Comité Nacional de la Unión de Mujeres Francesas y del Consejo Mundial de la Paz.
Profesora, científica, doctora, activista, madre, esposa, respetada en la academia, ávida de conocimiento.

Sin duda es un ejemplo para todas las mujeres que están en la ciencia, o que aspiran algún día a ser parte de este fascinante campo del conocimiento humano.
Irène murió de leucemia provocada por la exposición a la radiación en 1956. ¡Pero dejó un legado ejemplar para todas las mujeres y la ciencia!