Un grupo de científicos ha descubierto un truco para eludir las cámaras y los dispositivos de visión infrarroja mediante el uso de camuflaje que puede, potencialmente, hacer que los cuerpos sean invisibles. Se trata de un material cuántico que, aplicado sobre una superficie, «oculta» el calor emitido por el objeto, impidiendo que los dispositivos capaces de detectar esta característica puedan «verlo».
camuflaje cuántico
Según Kayla Wiles del sitio Organización Física, el material en cuestión es óxido de samario y níquel, una sustancia considerada cuántica porque tiene propiedades que la física convencional no puede explicar por completo. Porque, según Kayla, lo que hace es «desconectar» la temperatura de un determinado cuerpo de su radiación termoluminosa cuando se aplica sobre su superficie, haciendo que el objeto «desaparezca» para los sensores de radiación infrarroja.
Los investigadores detrás del descubrimiento ya sabían que el material se convierte en un aislante eléctrico efectivo cuando se expone a ambientes con baja disponibilidad de oxígeno, y durante una serie de experimentos, los científicos notaron que al someter el óxido de samario-níquel a altas temperaturas, cambia y se convierte en un conductor. Fue entonces cuando surgió la sospecha de que el óxido podía desconectar las propiedades de temperatura y radiación térmica de ciertos cuerpos, y se puso a prueba el material.
Invisible
Durante las pruebas, el equipo creó películas de óxido de samario-níquel y otros materiales sobre sustratos de zafiro para poder comparar el comportamiento de las muestras más adelante. A continuación, los investigadores calentaron y enfriaron cada uno de los especímenes, mientras midieron las emisiones espectroscópicas y capturaron imágenes infrarrojas de cada uno.
Como observaron, las películas recubiertas con el camuflaje cuántico, a diferencia de las otras muestras, mostraron muy poca variación cuando se calentaron, y el efecto permaneció sin cambios a temperaturas entre 105 y 135 °C. Según explicaron los investigadores, mientras que los cambios de resistencia eléctrica ocurren cuando un material se somete a cambios de temperatura, con el óxido de níquel samario, debido a su capacidad de convertirse de aislante a conductor, las emisiones térmicas se mantienen estables dentro de variaciones de más o menos 30°. C.

Cabe señalar que, si bien el óxido de samario y níquel tiene propiedades que la física convencional no puede explicar por completo, su comportamiento no viola ninguna de sus leyes, y sugiere que pueden ser más flexibles de lo que uno no pensaba antes. En cuanto a la aplicabilidad del camuflaje cuántico, además de la tecnología utilizada para «engañar» cámaras y sensores infrarrojos, podría utilizarse en la mejora de dichos equipos, así como en el desarrollo de nuevos dispositivos ópticos.