Nuevas condiciones para determinar la habitabilidad de un planeta

Kepler 186f
Kepler-186F fue el primer planeta del tamaño de la Tierra descubierto orbitando una estrella distante en la zona habitable. Crédito de la imagen: SETI.

publicado n/a investigación y ciencia

Como sabemos, nuestro planeta se encuentra en la llamada zona habitable, una región del espacio interplanetario cuya distancia al Sol crea las condiciones necesarias para la existencia de la vida. Agora, un nuevo modelo desarrollado por Marcos Jellinek de la Universidad de British Columbia y Matthew Jackson de la Universidad de California, Santa Bárbara, sugiere que se debe tener en cuenta otro parámetro en la hipótesis de habitabilidad planetaria: su composición química global.

Según los investigadores, esto influye en la abundancia de uranio, torio y potasio en sus rocas, lo que regula su calor radiativo interno y la formación de placas tectónicas, en las que, a su vez, determina la presencia de actividad volcánica y la emisión de carbono. dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera. Los resultados del foro publicados en la revista geociencia de la naturaleza.

Hace unas décadas estudié la composición química de la Tierra a partir de un modelo sin información contenido en las condritas, esos meteoritos rocosos que se consideraban los «pequeños» de nuestro planeta. Sin embargo, una serie de estudios sobre el análisis de la relación entre dos isótopos de neodimio, el 142Nd y el 144Nd, demostraron que las sustancias de nuestro planeta pueden diferir en el contenido de condritas, o ello provoca nuevos problemas sobre el origen de la Tierra.

En 2013, Jackson y Jellinek demostraron, en un trabajo publicado en una revista Geoquímica, Geofísica, Geosistema, que la delgada corteza continental se formó a raíz de la erosión de gran parte del manto terrestre. Su teoría también asumió una reducción teórica del 30% en uranio, tiroides y potasio presentes en la masa del planeta, cuya descomposición sería responsable de todo el calor radiativo de la Tierra.

En este artículo, los autores afirman que si el planeta tuviera más de estas tres sustancias, la teoría de las placas tectónicas no podría explicar la forma en que se estructura la litosfera, la parte externa más fría y rígida de la Tierra. Específicamente, un planeta tendría una sola placa enorme o produciría un efecto de calentamiento extremo debido a las emisiones excesivas de CO₂ en su atmósfera debido al aumento de la actividad volcánica. En cambio, o un nuevo modelo reproduce las condiciones físico-químicas adecuadas para que las regiones más internas del planeta no sean ni demasiado frías ni demasiado calientes.

Según los investigadores, la historia térmica y las placas tectónicas están vinculadas entre sí. Si el uranio, el torio o el potasio regulan el movimiento de dichas placas, como creen los autores del estudio, los astrobiólogos que busquen exoplanetas también deberían tener en cuenta este nuevo parámetro. En el caso del satélite Kepler de la NASA, que en ese momento identificó más de 1,000 planetas pero solo una pequeña fracción de dos en la zona habitable, será fundamental comprender cómo la composición química de estos cuerpos puede contribuir al descubrimiento de nuevos mundos que sustentan la vida.