El fenómeno llamado «puente de agua» fue descubierto en el siglo XIX y es un experimento simple e interesante que se puede hacer en las clases de ciencias en la escuela o incluso en casa: si se toma agua varias veces destilada, es decir, el líquido en un estado extremadamente puro. , colócalo en dos recipientes uno al lado del otro y somete el líquido a altos voltajes, verás que sube en las paredes de los frascos y forma un puente de agua flotante que fluye de ida y vuelta entre los dos.
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Graz en Austria redescubrieron este fenómeno en 2007 y recientemente demostraron que este proceso cambia el estado del agua y le da una densidad y propiedades estructurales únicas. Con la ayuda del equipo del centro de investigación Westus en los Países Bajos, se descubrió que este puente de agua flotante produce agua cargada eléctricamente y almacena la carga durante al menos un breve período de tiempo.
¿Cómo funciona?
El agua no está cargada electrónicamente, sino “protónicamente”. En este fenómeno, el líquido se carga positiva o negativamente según contenga más o menos protones. El estudio muestra que en el agua anódica (con carga positiva), los protones se forman debido a la electrólisis, generada por alto voltaje.
Estos protones libres, núcleos de hidrógeno, cruzan el puente de agua hacia el agua del cátodo del otro recipiente, que tiene una carga negativa, y allí son neutralizados por iones de hidroxilo. Dado que los protones viajan a una velocidad finita, siempre hay un exceso de protones en un matraz de agua y una escasez en el otro.
Si el puente de agua se rompe repentinamente, la carga de protones permanece y se puede medir mediante espectroscopia de impedancia. Los primeros estudios han demostrado que este relleno puede permanecer en el agua hasta por una semana.
Nuevas posibilidades
El descubrimiento que demuestra que estos puentes de agua pueden utilizarse como reactores electroquímicos o bioquímicos abre un abanico de posibilidades de aplicación en la industria. Las sustancias pueden entrar en contacto con otros materiales en la cubierta de agua para sufrir reacciones químicas.
Además, el agua puede convertirse en una batería, en el sentido de almacenar una carga eléctrica. Por lo tanto, los ácidos y las sustancias alcalinas se pueden producir sin iones opuestos, es decir, sin agua ácida o alcalina. Esto podría allanar el camino para agentes de limpieza ecológicos, un proceso para reducir la cantidad de desechos químicos y nuevas posibilidades en aplicaciones médicas.
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