Esta mecánica cuántica es rara, nadie lo duda. Uno de los principios más intrigantes que confirma esta premisa es el de la superposición cuántica, es decir, si una partícula puede ir en un sentido o en el otro, va en ambos sentidos al mismo tiempo, hasta que logras encontrar dónde está. Sí, es muy confuso. Pero fundamentalmente, es la superposición cuántica lo que permite que el gato del experimento mental de Schrödinger esté vivo y muerto.
Aunque este principio ya ha sido verificado en moléculas y partículas, los científicos aún no saben qué sucede cuando se intenta verificar la misma condición con un objeto más grande. Y eso es exactamente lo que los científicos del Instituto Max Plank de Óptica Cuántica en Alemania están tratando de verificar.
Para ello, los investigadores trabajan con una esfera de vidrio de 40 nanómetros de diámetro. Aunque diminuto, un objeto de este tamaño se considera enorme para la física cuántica. El experimento consiste en colocar la esfera en una cavidad y monitorear ambos extremos, como se hace con las partículas.
El mayor obstáculo para el experimento es preparar y medir una superposición de estas proporciones. Gracias a los muchos átomos que componen la esfera, las interacciones del entorno con el objeto deben minimizarse, de lo contrario, el estado de superposición se destruiría instantáneamente.
