Incluso después de algunos miles de años, la raza humana aún no ha logrado destruir el planeta Tierra, aunque nos estamos acercando cada vez más. Debido a esto, es posible suponer que apenas podríamos acabar con todo el sistema solar antes de llegar a nuestro propio fin, ¿verdad? Incorrecto.
Por mucho que siempre se tomen precauciones, aún hoy existen ciertas teorías que, aunque altamente especulativas, apuntan a eventos a través de los cuales el ser humano podría causar graves daños a nuestro planeta, a sus vecinos e incluso al Sol. Viajes intergalácticos planificados, echa un vistazo a algunos de nuestros destructores potenciales a continuación.
1 – Partículas rápidas y furiosas
En vísperas de la construcción del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el poderoso acelerador de partículas del CERN, algunos científicos temían que las colisiones de los equipos pudieran significar el final. Temían que la estructura pudiera terminar creando elementos nocivos como burbujas de vacío, monopolos magnéticos, agujeros negros microscópicos u otras cosas extrañas, el nombre que se le da a la «materia extraña».
Los investigadores más destacados de la comunidad científica han condenado dichos comentarios y los han catalogado como tonterías y rumores difundidos por personas no cualificadas que buscan atención o publicidad. Finalmente, un informe publicado en 2011 por el Grupo de Garantía de Seguridad del LHC concluyó que las colisiones no presentaban peligro, fin de la discusión.
Anders Sandberg, investigador del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, dice que un desastre de un acelerador de partículas es poco probable, pero si sucede, la liberación de extraños en el mundo no terminaría bien. Si algo así sucediera, dijo, la reacción en cadena resultante podría ser estallidos radiactivos con rayos gamma con una intensidad decenas de millones de veces mayor que el poder del Sol.
Actualmente, toda la evidencia muestra que el LHC es incapaz de producir materia extraña, pero no sabemos si un futuro experimento, ya sea en la Tierra o en el espacio, podría resultar en materia extraña. Según una teoría actual, por ejemplo, este tipo de elementos pueden existir a alta presión en el interior de estrellas de neutrones. Bastaría intentar crear artificialmente estas condiciones para acabar con todo.
2 – Asesinato del sol
Algunos pensadores actuales creen que los humanos en un futuro lejano (o nuestros descendientes poshumanos) podrían verse obligados a iniciar algunos proyectos de ingeniería estelares. Esta nueva área de estudio, a su vez, podría incluir ideas que impliquen la modificación directa de estrellas brillantes por nuestras propias manos, lo que suena como una receta para el desastre.
Según el trabajo de David Criswell de la Universidad de Houston, los futuros esfuerzos científicos podrían incluir intentos de extender la vida de las estrellas, extraer materiales de ellas o incluso crear cuerpos estelares completamente nuevos. Para hacer que el Sol se queme más lentamente y, por lo tanto, dure más, los futuros ingenieros estelares podrían intentar eliminar parte de su exceso de masa, ya que las estrellas más grandes consumen más «combustible».
Bastaría entonces con que se produjera un imprevisto o un error humano para desencadenar un efecto dominó incontrolable. Volviendo al ejemplo anterior, intentar eliminar masa del Sol podría provocar explosiones y estallidos de materia, o incluso provocar una disminución del brillo que acabaría con la mayor parte de la vida en el sistema solar.
3 – Juega con los que callan
En un estudio publicado en el Journal of the British Interplanetary Society, el astrofísico Martyn Fogg propuso que la transformación de Júpiter en una nueva estrella podría servir como el primer paso para hacer habitable la atmósfera de sus lunas. Según él, la introducción de un diminuto agujero negro perfectamente diseñado generaría energía suficiente para dejar a Europa y Ganímedes con temperaturas similares a las de la Tierra y Marte, respectivamente.
Por interesante que parezca el proceso de terraformación de las lunas de Júpiter, no es difícil ver que el «agujero negro perfectamente diseñado» es una bomba de relojería. Según Sandberg, la anomalía podría crecer gradualmente, absorbiendo eventualmente el planeta y provocando un estallido de radiación que acabaría con la vida en todo el sistema solar, así como alteraría el movimiento de los cuerpos celestes.
4 – Ballet de los planetas
La dinámica orbital de nuestro sistema solar es sorprendentemente frágil, por lo que se cree que incluso una perturbación sutil podría provocar movimientos caóticos y potencialmente peligrosos de los cuerpos celestes. De hecho, como cada objeto presente en nuestra parte de la Galaxia se ve afectado por la fuerza gravitacional de los demás, un cambio en uno solo de ellos podría afectar al resto.
En un futuro lejano, esta resonancia entre los cuerpos celestes, que evoluciona gradualmente de forma natural, podría finalmente llegar a un punto en el que comience la reacción en cadena final, destruyéndolos todos a la vez. Aunque esta posibilidad probablemente esté a miles de millones de años de nosotros, todavía hay formas en que la acción humana podría acelerarlo todo.
Un ejemplo de una teoría propuesta anteriormente que podría acabar con el equilibrio de los planetas es la idea de mover a Marte a la zona habitable del sistema solar. Básicamente, el plan sería que el Mundo Rojo se desintegre un poco de su órbita cuando sea golpeado por una serie de asteroides hechos por el hombre. Bastaría un error de cálculo para que las estrellas transformaran su lento vals en un real -y apocalíptico- headbanging.
5 – Star Trek explosivo
Todos los fanáticos de la ciencia ficción que se precie pensaron lo genial que sería si las naves espaciales como los motores warp realmente existieran. Sin embargo, lo que no todos se preguntan es cómo esta tecnología también podría ser extremadamente peligrosa, ya que cualquier objeto que se acerque a un punto de destino eventualmente sufrirá pérdidas masivas de energía.
También conocida como Alcubierre Engines y Warp Engines, se dice que la tecnología Warp funciona creando una burbuja de energía negativa a su alrededor. Al expandir el tiempo y el espacio en la parte trasera de la nave espacial mientras los aprieta en su área frontal, un vehículo espacial podría viajar a una velocidad que no está limitada por la velocidad de la luz.
Desafortunadamente, esta burbuja de energía tiene el potencial de causar un daño masivo. Según un texto publicado por científicos en Universe Today, el hecho de que el espacio no sea un vacío total, que contenga partículas, haría que estas pequeñas cantidades de materia se concentraran con la nave espacial y se llevaran consigo.
A medida que el vehículo desacelerara, estos pequeños granos acumulados serían lanzados con enorme fuerza en varias direcciones y, particularmente en la parte delantera de la nave espacial, la energía liberada sería tal que aniquilaría todo a su paso, incluso planetas enteros. Y dado que el potencial energético depende de la distancia recorrida durante el viaje, la intensidad de la destrucción puede ser varias veces mayor que ésta.
Los ejemplos anteriores son completamente especulativos y no se han investigado a fondo, pero sirven para demostrar parte del potencial destructivo de la humanidad. Otras opciones aún podrían incluir oleadas de nanobots autorreplicantes fugitivos, superinteligencia artificial megalómana, choques con agujeros de gusano artificiales y muchas otras posibilidades lejanas. Afortunadamente, por ahora estamos a salvo.
Vía mega curioso





